Capítulo 2 "Una luz se enciende."

Rádulf entró en su habitación con su preciado tesoro en las manos, se sentó en una pequeña mesa que había ahí, encendió la cera...

Por un momento la tenue luz despejó la oscuridad, miró la hechizante flama que danzaba con las suaves ráfagas de viento, su mente se perdió por un momento en sus dudas, su corazón se había abrazado a un sueño, más bien a una realidad de ensueño, había entregado el corazón completamente, estaba seguro de que el amor había tocado a dos corazones en un mágico y profundo sentimiento, pero muchas preguntas lo invadían:

¿Realmente veré a mi amada? , ¿Podré en la distancia siquiera cruzar una mirada con ella?... He visto algunas pinturas de la corte donde ella ha posado y es hermosa, pero, mirarla moverse, contemplar la gracia de sus movimientos, es algo que solo en sueños he tenido.

Y... ¿Si tuviera la oportunidad de estar un momento a solas con ella?, ¿Si pudiera aspirar su aroma?, ¿Si pudiera rozar su piel en un saludo?, ¿Si pudiera besar su mano?...

Sacudió la cabeza con fuerza, su corazón latía fuertemente, soñador por naturaleza volaba más a prisa que la realidad...

Miró la primera carta que Cárdigan le enviara directamente a él y leyó la contestación a esta....

 

"Mi querida Cárdigan, que honor, mis ojos han quedado benditos al ser tocados por sus letras, verdaderamente es un deferencia que aprecio profundamente: que tan fina dama posé sus ojos en las mías...

Soy a pesar de mi condición, un ser desmemoriado así que no hablaré del Conde y en cuanto a que su letras me muevan a escándalo de verdad no lo es, se que las reglas y las costumbres dictan ciertos comportamientos pero en este aspecto siempre he creído que no hay clases solo personas, y entre un hombre y una mujer puede haber luz, sin más sombra que sus cuerpos reflejados en la pared.

Perdón si sueno atrevido, pero creo que estas letras son un lazo entre dos seres y no le hacen daño a nadie, así que si usted lo cree conveniente y hasta que así lo desee, este lazo de conocimiento mutuo atreves de las letras seguirá vigente.

Hoy mi día será intenso y bello pues he sido tocado por la gracia de su palabra escrita y su nombre tintinea en mi corazón...

Cárdigan, Cárdigan, Cárdigan...

Suyo y para usted: Rádulf"

 

La mirada de Rádulf se iluminó ante la lectura como escriba del conde se había acostumbrado a tener una copia todos los escritos, así que podía recrear esta historia por completo, apenas unos minutos habían pasado desde su arribo a estas tierras y ya de alguna forma se sentía parte de ellas...

El tiempo parecía tan lento y su corazón tan acelerado... Cerró los ojos y desde el fondo de su corazón exclamó "¡Cárdigan!, hoy más cerca de ti que nunca"

....

Entre el corazón de un hombre y una mujer solo hay luz... Una historia está por escribirse, un momento promete convertirse en sublime, un instante, un latido, un anhelo... una historia de amor...


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